MI MASCOTA PREFERIDA
- LUCAS

- 3 jul 2018
- 1 Min. de lectura
Actualizado: 18 oct 2020
Soy un joven profesor, un día salí a caminar por los parques de mi nuevo barrio al cual me mude hace muy poco. Una tarde, mientras realizaba mis caminatas diarias, me asusté al encontrar a mi perro muerto, salí corriendo por la impresión que me dio al ver la sangre que salía del abdomen. Volví por él, lo lleve a mi jardín y lo sepulte.
Me puse a investigar por qué habría muerto mi perro, descubrí que en lugar donde apareció, había trozos de botellas rotas. Volví a mi hogar, me sorprendí al ver pelos de perro por todos lados, es más, me faltaban mis botellas de whisky. Así me di cuenta que soy un asesino, pero no, yo no me acordaba de nada resolví y encontré la manera de no sufrir más, agarre el collar y la correa de mi perro, la colgué del techo, me subí a una silla y me ahorque, solo que no morí, solo quede inconsciente.





Comentarios